miércoles, 29 de abril de 2015

Outlander 1x12. A fungirlish review [Spoilers]


Así estamos desde la semana pasada, queridas, cuando triunfó el kilt sobre el mñeísmo y nuestra Claire eligió el scottish breakfast en lugar de tocar pedrusco mágico. Nos encantaría seguir en este estado de emporramiento y felicidad, pero vamos a guardarlo en una cajita para elaborar nuestro duro trabajo, yacer de modo guarrer con Jamie Fraser hacer esta review. Here we go!!
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Oh, los bonitos parajes de Escocia nos saludan en esta soleada mañana en la que vemos a una pareja enamorada paseando a caballo y mirando el cielo. ¿Estarán contemplando el sol con el que rivalizan en belleza? ¿Hablarán sobre si ese azul rivaliza con el color de los ojos de Jamie? Pues no, están hablando de aviones.

 Vaya, pensaba que me estaban buscando a mí

Hombre, ya que se ponen mejor que busquen al Superman de Henry Cavill y sandwichito is coming! Pero vamos, que Claire le está explicando la maravilla de los aviones y lo que es volar y Jamie, en su adorafollabilidad suprema, en lugar de cagarse de miedo, se muestra totalmente fascinado. ¿No se merece eso que le comamos la boa? 


¡Pero Jamie! ¡Que eso no se pregunta! Menos mal que Claire aún no tiene las tetas colganderas y no tiene ningún problema en reconocer que tiene veintisiete. Veintisiete. Sip. Y yo tengo ruedas y me llamo Yamaha, mona. En fin, que a ver si creéis que a Jamie eso le importa. Él sabe la gran suerte que tiene al estar casado con una haggard y da palmas con las orejas de la alegría (nosotras damos las palmas con otra cosa cada vez que lo vemos a él, ay omá). ¡Qué son cinco añitos de diferencia cuando tu churri viene de dentro de doscientos años! 

Hostión contra el plano temporal again

Pero no hay momentos para más coñas porque, de repente, ahí está, ahí está, ahí está ahí está viendo pasar el tiempooooooooooo...

La Puerta de Alcalá

¡Por fin hemos llegado a casa! Oh, qué preciosa es, qué buenos recuerdos ha debido pasar Jamie ahí.


¡Joer, que ya se nos había ido de la mente! Aunque a Jamie no, obviamente, por esta cara que pone.

Observemos la extrema belleza de este hombre cuando recuerda (ni cagando está feo, fijo)

En fin, que el mundo es de los valientes y hay que afrontar lo que nos espera, así que a Lallybroch que vamos. Jamie le dice a Claire que hubo rumores de que Joputa le hizo un bombo a Jenny y, claro, eso no hay highlander que lo resista sin que la mala leche le rellene el plaid (¿os imagináis que Frank descendiera de ese niño?)

Hostión contra la paradoja espacio-temporal joputista suprema

Llegan nuestros Fraser a la entrada de Lallybroch y Jamie, en lugar de estar rebosante de felicidad, nos pone esta cara.


[Ya sabemos que es un momento de gran tensión pero es que a Jamie noslofó en cada plano y debe quedar constancia -¡que lo mismo ni os habíais dado cuenta de que nos gusta!-]
Y es que no puede evitar recordar que ahí tuvo su primer enfrentamiento con Joputa. ¿Habrá quedado Lallybroch marcada para siempre? Ya vemos que a Claire le importa mucho todo esto, que se pone a hablar con un niño que está al solecito. Jamie se acerca y, en ese momento…

¡Ésta Jenny, la hermanísima!
¡A mis pechos, brother!

¡Ois, qué bonito! Jenny está contentísima y el niño, que ya debía estar asado de tanto solazo, va corriendo a unirse a los hermanos. Jamie Fraser es la viva imagen de la felicidad.


Vamos, tan feliz como si se hubiera pillado un huevo con la cremallera del pantalón. ¿Pero chico, qué te pasa? ¡Mira que el niño torrao se llama como tú y todo! Pero Jamie, en lugar de ser un orgulloso tío, le lanza a Jenny un puñetazo en forma de frase.

Pobre niño, con lo guapo que es, tener que poner una captura suya con esa frase tan horripilante
 
Así  que ya sabe todo el mundo aquí de dónde viene el cabreo que arrastra nuestro pelirrojo. Jenny larga al niño de allí porque no es cuestión de que esté presente cuando a su madre le empiece a dar vueltas la cabeza, pero ojo que Jamie también está cabreado como una mona y le dice que antes muerto que sin silla que verla hecha una guarri por su culpa. Y ya que está le dice que si está preñada otra vez del primero que le ha enseñado el kilt. Claire intenta calmar los ánimos, algo que su cuñada recibe de muy buen grado.


¡Oye mona! Menos mal que Jamie le dice que a su wife la trate con respeto pero Jenny está dispuesta a hacerse escuchar de cualquier modo, y si es necesario le hace como de pequeños y le agarra los cataplines pero a la de ya.

Que seguro que tú sola no puedes

A Jamie se le ponen rojas las orejas de que su Claire escuche esas cosas, pero Jenny está ya de un desatado que ni Mónica Naranjo.

Juas, si nosotras te contáramos…

Jenny se intenta calmar un poco mientras de fondo vemos que aparece un hombre con pata de palo (sin parche en el ojo)  pero Jamie lo único que quiere es una explicación y saber de quién narices es el niño.

¡¡Trocotró por esa potencia sesuarl!!

¡Ian es el padre! ¡¡Bien!! No sabemos quién es pero debe ser amiguísimo del alma, por el abrazaco que se dan. ¡Queremos estar en medio right now!

La adorabilidad hecha amistad

Jamie procede a presentarle a su ramera esposa ante la mirada comprensiva de Jenny, que, cuando Jamie se acerca aganchando las orejas para pedir perdón, sale por patas llamándole idiota. Jamie, te adoramos to the moon and back pero un poco pichote sí que has sido, eh. Aún así, noslofó, claro está. De todos modos esto no puede quedar así y, ya en casa, deciden ponerse a aclarar las cosas. Ian le pregunta a Claire que si bebe whisky.

¡Pero si se bebe hasta el anticongelante! ¡Trae un copazo, cojito!

Y ahí están los cuatro, mirando el vuelo de una mosca, hasta que por fin Jamie abre la boca y se come una mosca pregunta qué fue lo que pasó con Joputa. 

Espera que me desenrosco, que esto va para rato

Y, por muy desagradable que le resulte, Jenny decide contarlo.


Volvemos a ese aciago día en Lallybroch, en el que Joputa entró en la vida de los Fraser y espantó todos los colores salvo el rojo de a ira y el dolor. Cuando Jamie se quedó sopa por el hostión, Joputa se llevó a Jenny a una habitación y, en una secuencia de asco total, la huele. 


Ahí está, oliéndole el Fructis, que madre mía qué asco tenerlo tan cerca, que debe oler a perro muerto con toda esa roña de asco supremo encima. No contento con esto, va y le mete…

¿Qué le mete? ¿¿QUÉ??
...un dedo en la boca


Ya no voy a poder comer en la vida

Queridas haggards, por aquí estamos que hemos tenido que parar el capítulo porque esto nos está dando un asco de salir corriendo al baño y no a maquillarnos precisamente. Y nada, el tío sigue hasta que le coge la mano a Jenny para que le agarre el paquete.


Jenny, que está que se muere del asco, aprovecha que el tío está metido en su evil world, coge un cacharro del mueble y…

La cabeza de Joputa suena a hueco

Pero bicho malo tiene el pelo acolchado y ese hostión lo único que hace es enfurecerlo más, así que agarra a la pobre, la tira sobre la cama, se abre el pantalón y…


¡La indignación y el asco nos invaden, queridas haggards! ¿Pero qué invento es esto de verle la microcola a Joputa? La cabeza nos da vueltas y el estómago no se nos recupera, pero tenemos que seguir, que hemos dejado a Jenny la pobre con el culo en pompa esperando. Jenny explica que, efectivamente, ahí estaba. Y venga esperar y venga esperar. Ella era mocita pero no tonta y sabía que Joputa le estaba dando al manubrio para percutir pero chica, que eso no pasaba de platanito pocho, ni saludaba al Sol ni nada. Jenny, chica tocahuevos donde las haya, decide ser comprensiva como sólo ella puede ser.



Joputa no se lo toma muy bien y le da de hostiejas y Jenny se sigue riendo y riendo hasta que le da tal leche que la deja inconsciente (el brazo lo tendrá musculado de tanto darle al manubrio, claro). Cuando se despertó, Joputa ya se había ido sin resultado satisfactorio para las malvadas intenciones de su gusanito. Y después de este relato, Jenny le dice a Jamie que si le ha comido la lengua un gato como para que aún no se haya disculpado con ella pero Jamie dice que sí lo ha hecho. Claire da la razón a Jenny y le dice a Jamie que debería disculparse. Allí se queda tol mundo loco y Jenny, por supuesto, apoya a su cuñada.


¡Jenny, estás empezando a caernos un poco como el culo, eh! Jamie lleva a Claire a una habitación para explicarle que le está avergonzando delante de su familia y que, no es por nada, mona, pero ésta es mi casa, mi familia y mi época y tienes que bailar al son que yo toque. ¡Hombre ya! Lo que pasa es que Claire no lleva una Anastasia sumisa dentro, que le falta ya ponerse un luminoso para que se enteren all over the Highlands.


Jamie levanta ceja y se nos suben las enaguas a las orejas

Bueno, parece que Jamie le va cogiendo el aire a esta Sassenach, ¿verdad? Le dice entonces que a la mujer de Colum la temen más que a un nublao pero que jamás le ha llevado la contraria en público, aunque en la intimidad volaban los platos que ni en La guerra de los Rose. Claire le da la razón con una sonrisilla, no sin dejar bien claro que ella ha cruzado océanos de tiempo y se ha llevado con ella una puntería legendaria, así que cuidadín, Jamie Fraser.

Esa mirada lanza preñamientos

Claire y Jamie se reúnen con los Murray e Ian, más majo que los doblones, pregunta a Claire de dónde es. Ella le explica un poco de dónde viene (ya les podría contar lo del futuro para terminar de caerle bien a su cuñada, jeje) pero le dice que supone que ésa es su casa ahora, porque piensan quedarse. Jenny, ya lo sabes, ahueca el ala de la habitación principal, que ha llegado la nueva señora de la casa.

¡Y aquí planto yo la seta!

¡Ja! Claire ya está en sus aposentos y Jamie se deja llevar por los recuerdos placenteros de su padre en esa habitación, que si dejaba un libro por un lado, las botas, dónde guardaba su espada, que Claire dice que es vikinga.

Esa espada es mía

¡¡¡¡Ajahfñkahdfñlkshdñkhs!!!! ¡Rollo, ya podrías cruzar las piedras! #MaravillosoCrossover
Jamie recuerda que la casa la construyó su padre y que se dejó la piel en ello. Ahora reposa en el cementerio, junto con la madre de Jamie y su hermano Willie. Son recuerdos tristes y Claire, en un gesto de sensibilidad distraída, le pregunta cuándo fue la última vez que vio a su padre. 


Fue en Fuerte William, una semana después de la primera vez que lo azotaron. 


Haggards, yo soy vuestro suegro

El buen hombre fue a hablar con Joputa para interceder, pudo darle un beso y decirle que estaría con él pasara lo que pasara. ¡Nuestro suegro era tan adorable como lo es su hijo! Pero Joputa nos baja pronto la alegría del encuentro entre los Fraser, diciendo que de los cargos no le salva ni su padre, ni Superman haciendo que La Tierra gire al revés.

 
Jamie no entiende nada, una semana antes lo flagela y ahora lo trata con tanta amabilidad. Para mí que este tío quiere algo…

WHAT?!??!?!?
Y el flagelar se va a acabar

¡¡Estamos que no salimos de nuestro asombro!! El pobre Jamie tenía bien recientes los anteriores azotes y, ay, SE LO PENSÓ, porque mejor llevar las posaderas como la bandera de Japón que la espalda hecha jirones. Pero el recuerdo de su padre, imaginar qué pensaría de él por rendirse y dejar que Joputa ganara… Así que no lo hizo y ya sabemos lo que pasó.

Ahora entendemos esto de otro modo...

El padre de Jamie, viendo el flagelamiento, pensó que su hijo había muerto y su pobre corazón no lo soportó. Jamie no velarle y ni siquiera ha podido visitar su tumba. ¡Cuánto ha sufrido nuestro mozo! Claire sufre con su relato y se produce así un gran momento de intimidad...

... que una hermana porculera no respeta

Y ahí están, las dos cuñadas frente a frente, que las piedras mágicas hablan mucho más. En esta situación, Claire no se anda con contemplaciones y recurre a su solución para todo.


Sólo así te aguanta alguien, Jenny

Jenny no pierde el tiempo en hacerle ver que no tiene ni puta idea de lo que es llevar una casa, pero Claire mea más lejos y le dice que ya aprenderá, ni que fuera eso un logaritmo neperiano que no hay quién lo entienda. Menos mal que Jamie e Ian llegan justo en ese momento y le dicen a Claire que mañana los arrendatarios van a ir a pagar las rentas y, de paso, a celebrar la vuelta del señor, algo que da cosica a Claire, no sea que vayan a decir por ahí que Jamie ha vuelto. Pero parece que no, que de momento el mayor peligro de Jamie es su hermana, que no pierde oportunidad de tocarle un poco las bolas, que se ha quedado con las ganas.


¡Jenny, de verdad, cállate de una vez!

Al día siguiente, Lallybroch es un hervidero de gente y de buen rollo, todos presentando sus rentas, sus respetos y sus regalos a los señores de la casa, en especial a Claire, a la que regalan un jarrón con flores. ¡¡UN JARRÓN!!

Cuando buscaba jarrón con Mñe el mundo era gris
Ahora Claire tiene color, un jarrón de Talavera, un highlander y un hogar

Más tarde Jamie recoge las rentas, demostrando generosidad con los que menos tienen y, mientras, Claire tiene que presenciar una de esas cosas que adora de esa época,  cómo un hombre le da una tunda a su hijo por robar un panecillo. Obviamente no se iba a quedar sin intervenir, ganándose así un nuevo enemigo (chica, por donde vas, triunfas, como la cerveza). Claire le lleva el niño a Jenny y ahí ven que el niño tiene marcas de verdaderas palizas. ¡Época de salvajes! Jamie parece que no le hace mucho caso a Claire cuando se lo dice y ésta se va al sobre de moños. ¡Hoy duermes con el perro, machote! Cuando regresa, Jamie viene que te llama trigo por no llamarte Rodrigo de lo cocido que está.


Entre empinar el codo y darle al porrón, ha tenido tiempo de darle una tunda al padre del niño maltratado y lo mismo hasta le ha meado encima para dejar claro quién es el laird de Lallybroch.


Claire Fraser approves this

Pero al día siguiente... 


Claire, hoy no tengo el cuerpo de melofó

¡Ni los highlanders se libran de la resaca! Eso te pasa por mezclar, chico, ni que fueras novato. Como todos sabemos que cuando estás así lo que más agradeces es que te hablen bajito, llega Jenny a grito pelao que qué pasa que no recaudó las rentas ayer y que, además, por su culpa tienen que alimentar al niño MacNab, porque su padre ha dicho que si ve que es mejor padre, que le dé él de comer. Resulta que ella ya estaba intentando ayudar al niño que, claro, llegan ellos con esos aires de grandeza de venir del castillo y cruzar las piedras y ni preguntan cómo va la vida por esos lares.


Jenny se larga con el moño ladeado y el rabo entre las piernas. Jamie se queda con un cabreo tal que le pega un mordisco a lo primero que pilla (y no es Claire, vaya) y resulta que es un panecillo que sabe igual que pegarle un lametón al gotelé.


La hierba sabe a Claire comparada con esto

Lo que pasa es que el molino está atascado y deben moler a mano la harina, así que dime tú cómo puede salir el pan, tan rico como el engrudo. Pero en vista de que nadie lo ha arreglado, Jamie himself decide ponerse manos a la obra, lo que significa quitarse el kilt y meterse en el agua.


¡¡¡Sí!!! ¡Ya estás tardando, Jamie!
¡¡Que nos da el ataque!!

Y mientras Jamie está en remojo, aparecen por ahí unos red coats, mother of mine! ¡Y encima intentan destascar el molino para ayudar! ¡¡Y Jamie dentro del agua!! Cuando el inglés va a quitarse la ropa para meterse (¡por Dior, no!), el molino mágicamente se pone a funcionar y aparece lo que lo obstruía, una camisa. ¡Por Santa Gabaldon, qué susto! Claro, que para susto cuando Jamie sale del agua.

Ojo cuidao que voy en busca de haggard

¡¡¡¡¡LA SCOTTISH BOA AL REMOJO!!!!!

Observen atentamente cómo el agua juega en semejante parte...

A todo esto, mientras nosotras estábamos babeando como locas, Jenny ha visto la espalda de Jamie y ha salido asustada de allí, y Claire le ha explicado a Jamie que su hermana había venido a avisarles de que llegaba una patrulla de red coats. Sí, ya puede llegar hasta una nave nodriza, que mientras estemos viendo a Jamie Fraser en bolas ni nos enteramos.

Después de tanta emoción, Claire puede hablar un poquito con Ian, que le cuenta cómo perdió la pierna mientras estaba en Francia con Jamie y cómo Jenny le cuidó y acabaron casados.

Soy Jenny. No te casas conmigo por mi sutileza

Pero los Fraser son gente maja aunque cabezona y a veces hay que darles un empujoncito para que se muevan y den su brazo a torcer.

También sirve tirarlos de la cama si están con los muslacos al aire

Y así aprovecha Claire para ponerle a Jamie los pies en el suelo, diciéndole que lo de ser el señor de Lallybroch se le está escapando de las manos y que, intentando ser alguien que no es, está destrozando su propia familia. ¡Que te pongas las pilas, Jamie Fraser!
Al día siguiente, Jamie está visitando la tumba de su padre cuando llega Jenny.



Tranqui, tronco, que viene en son de paz (¿no ves que ni truena ni hay rayos?). Pero Jamie también lleva fuera la boa bandera blanca y le ofrece a Jenny una bolsita con las rentas que tenía que haber recaudado y una disculpa por su comportamiento. Y Jenny, que se ha dejado la mala pécora en casa, le pide perdón también porque en un rinconcito de su moreno pelo pensaba que su hermano era de algún modo responsable de la muerte de su padre, que siempre supo que esa bocachancla iba a ser su perdición. Pero, claro, cuando le vio las cicatrices de la espalda....



Jenny piensa que si se hubiera dejado metesacar por Joputa le habría evitado ese sufrimiento a su hermano. ¡Ay, Jenny, alma de cántaro, que a Joputa se le empina con otro Fraser que no eres tú! En fin, que uno por otro la casa sin barrer y el padre muerto por culpa de Joputa, así se le caiga el gusanillo a cachos. El caso es que los hermanos, que antes casi se matan, ahora se abrazan y se dedican a discusiones más placenteras.

-Te quiero, sis -Yo te quiero más -No, yo más -¡Cagontó, que te he dicho que yo más!

¡Cuidao, Jamie, que te agarra de las bolas para demostrar que lleva razón! Y así se reconcilian delante de la tumba de su padre, tan bonito. Y si hablamos de algo bonito, tenemos que irnos a la habitación de los señores de Lallybroch, donde sólo pueden pasar cosas de ponernos perracas bonitas. Claire está contenta porque, como ya tiene jarrón, considera que pertenece a Lallybroch y a Jamie se le avivan los rizos de la alegría, porque él sabía que Claire casaba en su hogar casi desde la primera vez que la vio. Por eso quiso casarse por ella, aunque, para qué nos vamos a engañar, también tenía otra razón...
 
Vamos, Claire, que lo ponías palote

Y claro, luego vino el viajecito a caballo...

¿Lo ves? Jamie va palote

... y así no le quedó más remedio. Claire le pregunta si se casó con ella por su culo esmirriao rozándose con su hidden highlander y él le dice que se la quiso trincar desde la primera vez que la vio...

Ojos de pollo que te fo**o

...pero que ya la amó la vez que lloró entre sus brazos en Leoch.

...that I'm feeliiiiiiiiiiing (ya lo decía Whitesnake)
¡¡¡POR FIN!!!

¡Cuando el amor de Jamie entra en tu corazón, Frank sale por la ventana! Y después de esta confesión echan un megacasquete de ponernos perracas PERO NO LO VEMOS Y NOS INDIGNAMOS MUCHO.
A la mañana siguiente Claire se despierta con alegría de estar bien follá cuando escucha voces abajo y...

¡¡¡PERO WTF!!!

¿¡¿Qué pasa aquí?!? ¿¿¿ESTO QUÉ ES??? Pues nada, queridas, cagándonos en tó sufriendo así nos dejan hasta la semana que viene. ¿Es que no vamos a dejar nunca de pasarlo mal con esta serie?

Aaaaaaarrrrggggg

Pues nada, queridas, así nos quedamos hasta la review de la semana que viene. ¡No faltéis!

CONCLUSIONES FINALES
-¡Por fin hemos podido ver Lallybroch y al matrimonio Murray! No tenemos queja ni de Laura Donnelly (Jenny) ni de Steven Cree (Ian), creemos que han transmitido perfectamente la esencia de los personajes. Nosotras estamos especialmente emocionadas con Ian, es tan adorable como nos lo imaginábamos 
-Un diez en ambientación, como siempre, el ambiente de Lallybroch ha sido realmente acogedor, como si estuviéramos en casa
-Nos han encantado los pequeños detalles que nos cuelan sin avisar, como Jamie luciendo la misma chaqueta que lleva su padre o cogiendo la espada con la izquierda
-¡Tobías nos ha dejado locas enseñando la pichurrilla! (que es la suya, ni postizos ni CGI, olé por él). Ha sido algo ciertamente muy desagradable pero necesario. Ron, never again, please
-Eso sí, estamos indignadísimas con que Tobías enseñe cosita y Sam no enseñe boa. ¡Igualdad, Ron, por favor! ¡Que se veía en el río que la Samnaconda quería asomar cabeza! ¡Déjala que salude!