jueves, 8 de noviembre de 2018

Outlander 4x01. A fungirlish review [Spoilers]



🎶 "Oh, say can you seeeeeeeeeeeeeeeeee
that Outlander is heeeeeeeeeeeeeere...?" 🎶

¡Que ya ha vuelto Outlander, queridas! 🎉🎉🎉🎉 Y con ella, nuestras reviews, más glamurosas y barriestrelladas que nunca, que para eso tenemos a los Fraser living in Ameeeeeerica, que cantaría James Brown. Estamos emocionadas ante la nueva andadura fraseriana, que estará llena de tranquilidad y de tardes tranquilas tomando té... 😆 Aaaaaaaaaaaaaaaaaaay, qué cachondas somos, ¡cómo va a pasar eso! ¡Que estamos en Outlander! Vaticinamos maravillosos ratitos aliñados con penurias y sufrimientos entre momentos de roñafollabilidad suprema, modositos investigadores melofó y muchos gritos a la tele. Y algún oso, que nos apetece 😏. ¿O es que esperáis algo más tranquilo tratándose de Jamie Fraser...?

Ajustaos la goma del sujetador y dadle al play para acompañar a nuestros adorados Fraser en su nueva vida en...


                                                            

¡Venga, haggards! ¿Tenéis las enaguas bien almidonadas? ¡Nos vamos al siglo XVIII con Jamie y Claire!


¡Por favor, otro mareo espacio-temporal no, que con dos épocas y dos lugares distintos ya tenemos bastante! ¡Piedad para la cordura de estas pobres reviewers!


Ah, vale... que nos está explicando Claire que de toda la vida de Dior la gente se ha dedicado a construir círculos de piedras a ver si viajan en el tiempo y se dan de morros con un pechote como el de Jamie Fraser


La vida y los bajos

Y de un círculo hecho de piedras hacemos una bonita transición a uno hecho con una cuerda para ahorcar a alguien. Con las ideas tan maravillosas que tiene Diana Gabaldon para hacernos sufrir, lo mismo esto empieza con Jamie a punto de ser colgado. Ya esperamos cualquier cosa... 


OH, YEAH!!!! JAIME IS IN DA HAUS!! ¡Y LIBRE! ¡Así nos gusta, Ron, que no nos hagas esperar! Un buen plano de nuestro pelirrojo para que contemplemos su PARFAVARísima presencia desde el minuto 1. ¡Ahora ya no hay Frank que nos arrebate un plano, yupiiii!
Eso sí, que no decaiga la cosa: para variar, Jamie está enredado en algún fregao que lo dirige a la cárcel en la que esperan unos cuantos para ser ajusticiados y, entre ellos, un amigo. 


Su idea es organizar un pollo cuando lo suelten para ajusticiarlo y que huya. Menos mal que hay gente que piensa y, a pesar de estar con un pie en el otro barrio, le quita esas ideas absurdas de la cabeza a Jamie. Es que lo que le gusta a este hombre el peligro y ponernos para tomar un camino de los nervios que nos entran.


Jamie escucha al amigo (y seguro que también le han llegado nuestros gritos rogándole que no la monte) y decide que no hará la maniobra de distracción. Como consuelo para el condenado, nada mejor que un buen calichazo de ron para ir caliente y contento al patíbulo. Y como gorrones los va a haber siempre, otro condenado le pide un traguito para beber por él y por sus compañeros. Por supuesto, Jamie no se niega (¿tiene este hombre algún defecto?).


Finalmente, el amigo le hace otra petición:

Que nos lleven a la horca si lo último que vemos es esa cara tan PARFAVARil

Llega el momento y Jamie cumple con su palabra: mirar a su amigo sonriendo justo antes de que lo ahorquen. Y nosotras morimos sin tener una soga al cuello de puro gusto.


Pero uno de los acompañantes de Jamie decide que eso no se queda así y arma un alboroto una vez que el otro ya cuelga cual salchicha seca. Esto es aprovechado por el convicto gorrón que le pidió un poco de ron a Jamie. ¡Ya sabíamos nosotras que ese tipo no era trigo limpio!


Mucho griterío, pero ahí la gente se mueve menos que los ojos de Espinete, así que se va el tío de rositas. Pues hala, adiós... Tras un opening nuevo con música así con mucho banjo, vemos a Jamie & Co. (Melopollè, Murraicito, Marsali y el otro fulano, el del alboroto) en una taberna echándole el alboroque al muerto y pensando a ver si lo pueden enterrar en sagrado, porque el cura de allí dice que sin previo pago nanai de meterlo en el cementerio. Al final deciden lo lógico en esta serie:

Los Fraser siempre viviendo al límite

Después se ponen a cantar una bonita canción para despedir al muerto y de la que no entendemos ni papa y Claire tampoco. Ella, para disimular, se pone a mover los labios como hacemos todas las que no nos sabemos la letra de un temazo.

Ni las transcripciones que hace Kim del gaélico

Con el muerto cargado en la carreta, emprenden viaje al cementerio. Lo que quieren es dejar al fiambre, además de ir pensando en cómo sacar perras vendiendo unas joyas para regresar a Escocia

Yo te regalo las mías, Jamie: las que brillan y las que asoman por el escote

Allá que se ponen Jamie y Murraicito a cavar una buena fosa cuando al pobre chaval le da yuyu eso de estar metido en una tumba, ya que le recuerda a...

Hola, soy tu menstruación
¡Y yo con pantalones blancos!
¿Y cómo expulsamos el mocho mojao que llevas en la cabeza? #SaveJamiesHair

Murraicito le confiesa a su tío que Geillis lo obligó a hacer guarreridas escocesas. Ya sabéis que en esta familia, si no te violan o lo intentan, no eres parte de la misma. 

Espera que cuente: Joputa, Mary MacNab por pena, Lady Geneva, Lord John... Ay, no, éste no me ha catado

El pobre se siente culpable porque él decía que no, pero su boa que sí. Y entramos en terreno resbaladizo con esta conversación.


Pero Jamie tiene la respuesta adecuada:

Las boas se lo montan por su cuenta

Finalmente van a sacar el cuerpo del amigo del carro y se llevan un susto morrocotudo: ¡QUE ESTÁ VIVO!


Pero Jamie, que no es tan supersticioso, sabe que eso que se levanta no es el amigo ahorcado, sino otra persona. Y vaya persona: ¡El convicto gorrón otra vez!

Las haggards no me llaman gorrón por nada

Jamie no lo tiene muy claro, pero Bonnet juega sus cartas poniendo ojitos lastimeros...


Finalmente, Claire y Jamie ocultan al señor gorrón en la parte de atrás de la carreta. Van tan tranquilos cuando son interceptados por unos dragones de Su Majestad. La pareja dice llevar consigo víveres y un muerto. Los soldados deciden asegurarse de que dicen la verdad clavando una bayoneta en la pierna del presunto cadáver. ¡Arg, que los van a descubrir!

Como le den en los cataplines estamos listos

De pura potra, los ingleses aciertan a dar... pero en una pata de venado que llevan también. Ya lejos del peligro, Claire se pone a hacer lo que más le gusta: beneficiarse a Jamie curar la herida superficial que le han hecho con la bayoneta al señor gorrón. Mientras se dedica a lo suyo, Bonnet no para de mirarla como si la desnudara, sobre todo los anillos que lleva (mmmmm...).

Además de gorrón, bocas: no saques el tema de Frank, por favor te lo pedimos

La conversación deriva en otra cosa, gracias a Dior: que si el mar, que si el miedo a ahogarse... Por fin se libran de este parásito y deciden acampar en mitad del bosque a pasar la noche. Perfecta excusa para mostrarnos el pechote de Sam, claro. Porque, ¿quién no se pone en pelota picada al relente nocturno?

Déjanos lavarte al estilo felino
*Evil smile*

Centrémonos en lo importante, QUE VIENE CAÍDA DE ENAGUAS:

Nuestras bragas sí que están lost
Eso pa tu romanticismo, Jamie
Cierra el pico, que me jodes el momento poético, coñio

¡Y vamos la lío, hombre ya! #HowToRideAScottishMan



A la mañana siguiente Claire tiene una cara que refleja lo bien que se lo pasó de juerga bajeril nocturna.



Ahora viene una lección de Historia estilo Mñé y blablablá, para terminar hablando de lo que será el sueño americano, forjado sobre sangre, sudor y lágrimas. 


Para pesadilla, tu flequillo

De vuelta al pueblo, la pareja se prepara para ir a una cena de mucho ringo rango peluquil en la que van a intentar vender como sea alguna joya a un barón forrado.


Tú enseña molla, Claire, y que luego mire el rubí

En la cena consiguen llamar la atención del barón sobre la joya (y las tetas) de Claire. Los señores con peluca oyen decir a Jamie que visitará a su tía Jocasta antes de volver a Escocia, pero uno de ellos, en un aparte, le hace una proposición: que se quede en Carolina del Norte como reclutador de colonos. Él no lo tiene demasiado claro y sigue pensando en volver a Escocia con el dinero que le han sacado al barón rijoso.


¡¡RubíeTETAAAAS!!

Jamie está encantado con la idea de instalarse en su tierra natal, montar una imprenta y dejar que Claire se dedique a sacar dientes y curar almorranas. Entonces a ella se le pone la ya familiar cara de ajo porro en plan "si no lo digo exploto" que Jamie tan bien conoce (y nosotras más, que nos saca de quicio, bien lo sabe Dior).


¿Cómo que no? ¡Yo te regalo hasta las pestañas, ladrón!

Jamie sabe que en el ofrecimiento hay gato encerrado: quieren a un hombre con experiencia de soldado por si la cosa con los reguladores, rebeldes ellos, se pone chunga. Y Claire le suelta un spoiler histórico que tampoco es que sea muy halagüeño. 


*Evil laugh*

A pesar de eso, Jamie cree que puede contribuir a hacer de ese lugar el futuro hogar de Brianna y que así ella tenga algo de él en su época 😍 Qué bonito... Pero qué ganas de pasar trabajos, leñe. Ya en la calle, la pareja se encuentra con Murraicito acompañado de un nuevo y peludo amigo que traerá cola (nunca mejor dicho): Rollo.


¡Aquí estoy, haggards! ¡Los vikingos, pioneros en América!

Esto... que nos gusta a nosotras un vikingo descamisado, pero nos referíamos a este lindo perrete 👇




Después se reúnen otra vez con el resto para comunicarles que ellos se quedan a hacer las Américas y que a Ian lo van a mandar a Escocia. La pareja Melopollè tiene también algo que decirles


¡Y que sea el primero de muchos Melopollitès!

Pues ya está decidido: nuestra pareja a River Run con Murraicito y el otro. Fergus y Marsali se quedan por allí para establecerse en América también. Emprendamos un tranquilo viaje por el río. Jamie aprovecha la travesía para contarle sobre su tía Jocasta a Claire.


Lo que viene siendo una viuda negra

Durante el viaje, Claire ya va dejando perlas sobre lo que opina de la esclavitud. No se calla ni debajo del agua. Menos mal que está ahí Jamie para darle alegrías, y no sólo en el triángulo de las Bermudas.


Menudo pedrolo debe haber ahí con semejante caja
¡Oh, mi propio Quimicefa! ¡Y utensilios de tortura medieval de la Srta. Pepis!

El pobre se lamenta de no poder tenerla nadando en dinero y joyas, ¡como si eso fuera importante! (Bueno, para nosotras es un punto a favor, eh)


No poco: lo suyo y lo de su prima
Que tiene una guantá, pero grande #RogerVentePaEspaña

Llega la noche. Mientras todos duermen tranquilamente en el barco, Rollo se despierta ante un ruido sospechoso. 



¡STEPHEN BONNET OTRA VEZ! ¿Pero es que no hay manera de quitarse a este tío de encima? ¡Y parece que no viene a pedir un poco de sal para la comida! Al tiempo que oímos una melodía donde se nos cantan las alabanzas de América, los Fraser y todos los demás sufren el ataque del convicto gorrón y sus secuaces. Y lo que es peor: le dan una paliza a Jamie (no sabemos cómo aguanta ya ese cuerpo) y le roban a Claire, a pesar de sus intentos por evitarlo, uno de sus bienes más preciados: EL ANILLO DE JAMIE. Y el de Mñe, no, ese se queda, para nuestra gran alegría 😒.


¿Pero es que esta gente no va a tener un respiro?

Y con esta carnicería, nos despedimos hasta la semana que viene. ¿Alguien necesita una tila para soportar esto?

CONCLUSIONES FINALES
-Buenooooooooooooooo, ha empezado bien la cosa, ¿no? Pausada y reposada, para que la cabeza no nos explote con la nueva situación fraseriana, pero con un final de anginita de pecho, no se nos vaya a olvidar que la vida de estos va a ser cualquier cosa menos apacible.
-Auguramos abundantes y muy malsonantes palabras dirigidas a la tele con cada aparición del nuevo malvado, Stephen Bonnet, al que ya odiamos fuertemente y cuyo actor no podía estar mejor escogido. A Ed Speelers le teníamos el ojo echado desde que le conocimos en Downton Abbey (se nos va a pasar a nosotras alguien que haya salido en algo enagüil, ¡JA!) sabíamos que iba a ser perfecto para el papel, tal y como ha demostrado. Ay, lo que nos espera con él...
-Las haggards somos del grupo defensor del final del capítulo, con Ray Charles cantando las maravillas de América mientras que a los Frasers y compañía les dan lo suyo y lo de su prima y no en el sentido guarreril (somos unas "modennas"). Es cierto que no te lo esperas y te descoloca, pero ese contraste entre la belleza de la América que canta Charles y el duro "sueño americano" que están viviendo los Fraser es, por inesperado, más sorprendente e inolvidable.
-Y si hablamos del final, tenemos que mencionar el nuevo opening que, por supuesto, nos pone los pelillos a los que no llega la cera de punta. Ay, ese detalle de adaptar la música el nuevo hogar de los Fraser... Estupendo.
-Y no podemos despedirnos sin mencionar lo bien que envejecen Jamie y Claire, que están mejor ahora que cuando empezaron la serie, Mari, incluso mejor que nosotras cuando empezaron a emitirla (y eso que somos unas Benjamin Button de la vida). ¡Hasta las canas de Claire han rejuvenecido! Eso o que Vidal Sassoon cruzó las piedras y ahora ejerce como su peluquero por esos lares... A Jamie le debe tener manía eso sí, porque le deja el pelo que ni el de mis muñecas cuando les echaba Cristasol en la melena, menudo pelo rata luce...

En fin, que vendrán tiempos mejores (y, sin duda alguna, peores) para los Fraser y sus melenas, ¡y las haggards estaremos aquí haciendo reviews y sacando puntilla a todo lo que se nos pase por delante! Nos acompañaréis otra temporada más, ¿verdad? ¡¡Nos vemos la semana que viene!!

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DAME AMOR Y COMPÁRTEME, QUERIDA
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