miércoles, 18 de marzo de 2026

Outlander 7x09. A fungirlish review [Spoilers]


¡Jelou, queridísimas, guapísimas y maravillosas haggards! De nuevo nos vemos las bellas caras para disfrutar juntas de esas aventurillas traviesas y tranquilas de nuestros amigos los Fraser, esa familia a la cual lo más importante que le pasa es ver cómo maduran los higos, jajajajNO. Qué más quisieran ellos, tener una vida relajada y tranquilona como en La casa de la pradera. No, aquí son más de Fama, de sudar la gota gorda y sufrir pero no por el baile sino por su vida. En fin, que los dejamos avistando la bella Escocia y estamos que nos hacemos pis encima de la emoción por ver a Ian senior y la hostia que la Jenny le va a meter a su hermano. ¡Allá que vamos!


                                                                                           


Empezamos el capítulo tocándole la gaita a Jamie Fraser porque nosotras somos mucho de eso. A Jamie no le importa, porque escuchamos su voz mientras le cuenta a Brianna que llegaron a Escocia con muerto incorporado para que este descansara en paz. Paz que, por ahora, Jamie no va a encontrar en su vuelta a Lallybroch, que ya considera que volver al lugar que fue tu casa te obliga a enfrentarte a quien fuiste y a tus actos. Igual que cuando te cruzas con un mal rollete, vamos. Y el cachondo de Jamie le dice a Bree en su carta que le consuela saber que, por muchos líos que tenga ella en su vida, tiene a Roger y a los niños al lado



El susodicho Roger está tirado en el suelo viendo escarabajos y preguntándose si en el cielo existen estos bichos (en el tuyo lo mismo, en el nuestro hay maromos y libros). Estas disertaciones son interrumpidas por Buck quejándose de que lo mismo le está dando un infarto, lo que a Roger le importa entre un pimiento y una mierda. Claramente han pasado por la autopista interpedrusquil porque ni está Brianna ni está el sistema de carreteras estatal, así que deciden separarse para cubrir más terreno.


O a Inverness y a Lallybroch
Y yo, a tomar por Cullen


Pues casi, Brianna, porque la que te espera es chica. Ella lo sabe y llora y llora cual Bustamante en OT1. Otra que va a llorar mucho es la Jenny cuando vea la cresta de su hijo.


Se me ha cambiado la cara del susto

¡Coño! ¡Han pasado tanto los años por ella que ni la reconocemos! A Jenny le han hecho un "tía Vivian" pero ni lo vamos a comentar, vamos a centrarnos en la emoción de esa familia al reencontrarse. ¡Tanta emoción hay que a Jenny se le pasan las ganas de dar hostias! Ahí empiezan a salir hermanos de Murraicito más feos que un pie (alguno de ellos recientemente viudo) y nosotras estamos preparando ya nuestras enaguas para recibir como es debido al cojito buenorro del padre. 

Pues me pilláis con la pata de palo en la tumba


¿¡¿¡¿Pero qué invento es esto?!?!? Pues el de la cabeza de la Gabaldon, que no quiere que tengamos tanto adorafollable en pantalla y decide empezar a liquidar. Ian padre sigue siendo maravillosísimo y recibe a todos con besos y abrazos, sobre todo a su Murraicito, al cual, viendo la evolución bellecil de sus hermanos, le ha venido bien surcar los mares al lado de la belleza de su tío Jamie. Jenny le cuenta  Claire que la tos ha sido fuel compañera de Ian durante años pero que ha empeorado en los últimos meses, lo que le ha dado tiempo a la tuberculosis a hacer su chalet en el cuerpecito del maromo. Ya en la intimidad del dormitorio, Jamie le confiesa a Claire que se ve raro en Lallybroch, que sabe que es su casa pero que, a la vez, no la nota como tal. Pero vamos, no te preocupes, que ahora vive allí tu hija, así que, como el hogar es donde está el corazón, como dice Claire, en cierto modo sigue siendo tu casa.



¡Yo qué sé! Vámonos a otro momento de la familia reunida, donde están repasando los acontecimientos revueltiles y Michael, el que vive en París, dice que se no se puede imaginar semejante revuelta en Francia y qué bien que van a abrir tres nuevos negocios en París.


Al mejor vidente

Vamos a ver, no es que yo sacara dieces en Historia pero hay que ser muy tonta para venir del futuro y no saber que la Revolución Francesa está soplándoles la oreja, y hay que ser muy hija de fruta para saberlo y no decirlo. Y Claire no es ni una cosa ni la otra... Pero a los guionistas no les interesa eso ahora y prefieren que veamos a Murraicito senior y junior hablando de la vida del segundo. Nuestro escocés aspersor aprovecha para contarle al padre sus secretos, como que tiene un hijo con Emily que se llama Ian, como él, y que no quiere que le encalome de novia a la hija de LaGuarri (¡¡DIOR NOS LIBRE DE ELLA!!) porque tiene a una cuaquerita sabrosona al otro lado del charco...


Ahí está mi digna estirpe, enamorando churris con bellas declaraciones de amor
América te ha vuelto idiota

Como es tan bueno, le deja en herencia unos consejos y le pide que vaya con Rachel, que se case con ella, que no espere a que estire la pata, que la de madera ya la tiene bien tiesa. Y a ver si, mientras está en Escocia, llega uno y se la levanta. 

Ay, como la pille yo...

Nuestro Murraicito no quiere separarse de su padre, igual que Jamie no quiere separarse de Claire, pero...

Pero what are you saying, loco?????
Qué jodío, para todo tienes respuesta

Sobre todo si la respuesta acertada evita que Claire te corte los cataplines. Jamie tiene que ir porque siente que tiene que arreglar los asuntos pendientes en esa tierra para regresar en paz a su nuevo hogar. Y esos asuntos pendientes son con LaGuarri.

Aquí estoy, para servir a Dior y mandarte a ti a la mierda

Toda llena de encanto, como siempre. LaGuarri no quiere saber nada de Jamie y allí está, discutiendo a cara de sota con él delante de un señor que parece que acaba de salir del bancal. Nada de lo que le cuenta Jamie parece contentarla, así que el pelirrojo lo intenta pidiéndole perdón, a ver si eso funciona.

[Inciso para ver a  Roger tó guapetón, que está que parece Frodo saliendo de La Comarca y pensando que es culpa suya el pisto en el que está Jemmy, que tendría que haber escuchado a Buck cuando le advirtió sobre Cameron]

Volvemos a Jamie, ya parece que a salvo de la chancla de LaGuarri. Esta le escucha atentamente mientras Jamie le pide perdón por su comportamiento pero no te confíes, que su rostro de oler a kk está pacífico pero su interior está que ni el Vesubio, a la mínima se pone la tía a echar pestes y a decir que bla bli blu, la culpa de no entenderme la tienes tú. ¡Y se remonta la tía a la primera temporada de la serie! Ay, quién pillara esa temporada... A ver, también hay que entenderla (y mira que me cuesta decir eso). Estaba enchochadita perdía con el pedazo de maromazo que era Jamie y va el tipo y le da un beso y aguanta una paliza por ella. La pobre cree que está enamorado de ella y que le obligan a casarse con la sassenach pelos locos a pesar de su amor. ¡Y resulta que lo que ella creía que era amor realmente era pena! Y no, el amor ya estaba reservado para Claire.

Todas corriendo a ver la primera temporada de nuevo


Como tú comprenderás, a LaGuarri le sienta tan bien eso que dice Jamie que le tira la Scottish chancla pero espera que el señor del bancal va y... ¡agrede a nuestro Jamie! Pues una somanta palos que le intenta dar nuestro maromo pero LaGuarri se interpone y ahí notamos que se lo pone mucho a sus pechos como para que sea una simple amistad. Claire valora los esfuerzos de Jamie con la rubia pero sabe que hay cosas que no se pueden arreglar y unas ilusiones amorosas destrozadas son una de ellas. A todo esto, Claire lleva ya mucho rato sin ser la protagonista, así que decide que quiere contarles a todos que viene del futuro como la Neutrex y, para ello, lo mejor es contarles el libro de historia de COU y que se preparen para lo que viene.


Se están preparando para el infarto que les va a dar tras la noticia

¡Pero espera que vemos que Roger está en las puertas de Lallybroch rait nau!


¡¡Que va a llamar!!


¡¡¡¡¡Que llamaaaaaaaaaaaaaaa y va Jamie!!!!


¡PERO QUE QUIEN ABRE ES EL PADRE DE JAMIE!

Roger en el multiverso outlanderiano

Que le caiga un rayo al más feo del barrio si no nos acabamos de quedar con el culo torcido por esta nueva línea temporal y esta sorpresa que nos aguardaba a la vuelta de la esquina. Aunque para culo torcido el de Roger sabiendo que ha viajado por una autopista temporal que no quería y que lo mismo está en un tiempo distinto al de su hijo.

De nada

Como Brian Fraser es un amor, hace que Roger pase para ayudarle a indagar sobre Cameron y ya dentro de casa Roger conoce a una Jenny ya enamoriscada de Ian Murray. ¡¡Ay, ay!! ¿Verá a Jamie? Pues no, porque en esa época Jamie estaba en Francia. A todo esto, que en otra línea temporal pasada-pero-futura-me-muero-toa dejamos a Jamie abriendo la puerta con la esperanza de ver a Roger pero al final era Joani, la hija maja de LaGuarri, que quiere hablar con Jamie sobre su dote porque aquí huele a boda.

Tremenda moza me llevo

Al loro el percal. Resulta que Joani se quiere meter monja pero LaGuarri para eso no quiere darle su dote y Joani no quiere dejar a su madre sola viviendo en pecado con el hombre del bancal pero esos no se casan porque Jamie, en tiempos ancestrarles que gracias a Dior no vivimos, prometió sostener económicamente a LaGuarri si no se casaba. Si se casaba, ni una perrilla. Y encima la casa pasaría a ser del marido, tócate el xirri. Así que, mientras Jamie intenta dar con una solución, Jenny habla con Claire para decirle que ya sabía ella que algo raro tenía.

Ojo de loca no se equivoca

Pero Jenny pasa por alto esos rarunismos para pedirle a Claire que cure a Ian, cosa que esta, por muy todopoderosa que sea, no puede hacer porque ni que fuera ella Harry Potter. ¡Pero cómo va a entender eso una mujer desesperada! Lo mínimo que le dice a Claire es que no tiene alma. Tan alegres las dejamos para irnos al no menos alegre Roger, que está en Lallybroch haciendo cábalas de en qué año está y si su hijo está en el mismo o ha acabado haciendo pandilla con Brian de Judea. Cuando el padre de Ian (ais) les dice a él y al padre de Jamie que se ha visto a un hombre vestido raro por la zona a Roger se le despiertan las alarmas pero no puede indagar mucho más porque Jenny les avisa de que Buck está enfermo y necesita que le atiendan pero tienen que llevarle a una curandera. Y la Jenny del otro tiempo está que se caga en tó porque se va a quedar viuda y no concibe la vida sin su Ian pero Jamie le recuerda que la vida le ha dado muchos palos y siempre los ha resistido todos, que es eterna.

Eterna es la bruja de tu mujer, que va a vivir en varios siglos

Para que adoremos un poco más a Jamie, no solo logra calmar a su hermana sino que apacigua a LaGuarri con un contrato con el cual ella se puede casar con el hombre del bancal sin perder su casa pero dándole a su hija la dote para que se case con Yisus mientras que Jamie le dará dos canicas de oro para su vida en el convento. Solventado ese temporal, descansamos dos minutos hasta que Claire recibe carta de Lord John (yum) para pedirle por favor de los porfavores que si puede volver a las Américas porque su sobrino está malherido con balas alojadas en el cuerpo y tal vez solo la todopoderosa podrá salvarle.

¡Ni dos veces me lo tenéis que pedir!

Pero, claro, se vuelve a casa sola porque Jamie no va a abandonar a su mejor amigo en sus últimos momentos ni al resto de su familia. Murraicito aprovecha para escribir una carta para Rachel porque no va a abandonar a su padre y es mejor que no le espere pero Jenny, en su papel de madre amable, coge la carta y... ¡se la rompe en su fruta cara! ¡Y ahora, tira pal cementerio o te doy con la chancla!


En el cementerio se nos caen las lagrimitas porque Jenny y Murraicito senior pusieron una lápida por la hija fallecida de Murraicito junior, para que se sepa que habitó esta tierra y que sea un lugar donde puedan recordarla. Pero la muerte no puede frenar la vida y por eso Jenny decide que su hijo debe volver a América con su tía Claire porque lo dice ella y punto su padre no querría que estuviera allí por él sino que saliera a vivir su vida. Como a Jenny no hay Dior que le rechiste, Murraicito y Claire se preparan para el viaje, recogiendo ropajes, alimentos, disculpas y despedidas.

Yo prefiero la despedida breve, que ya estoy pidiendo tierra

Hay que joderse, con la gente que se puede morir en esta serie y se nos va a ir uno de los pocos que nos encanta. Con la lagrimilla y el moco colgando nos vamos a ver a Roger y a enfermo Buck, que van a casa de la curandera que, vete tú a saber, lo mismo Rob Cameron con peluca.

No, soy muchísimo más guapa

¿¿¿¿Pero qué clase de broma es esta???? ¿¿No hay más personajes en toda la serie?? Desde luego se aprovechan bien... Pues nada, volveremos pronto con las reviews de Outlander, confiando en que esta vez no pase un año y medio entre el inicio y el final de la review del mismo capítulo. ¡Besis!

***
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martes, 3 de marzo de 2026

Estado de la nación haggardiana

 Hace tanto que no le damos a la tecla que vamos a ver si no se nos ha olvidado cómo va esto.


¿Para que esto funcione hay que decir "abracadabra"?

¡Hola, queridas! Abrimos puertas y ventanas en los blogs (porque esta entrada se publica simultáneamente en A la cama con... un libro y en Fungirleo de haggards) para poneros un poco al día y para sacar nuestro José Isbert interior.


No es una explicación lo que os debemos pero sí sentimos la necesidad de aparcar un poquito el cardado y sentarnos aquí con vosotras a hablar un ratito, de haggards escritoras a haggards lectoras. Los blogs nacieron de una necesidad vital nuestra, Cassandra y Kimberly, de compartir todas las tonterías de fan que se nos estaban acumulando en los cuerpos serranos. Bueno, los nombres vinieron después de las ansias de compartir, las tonterías siempre paso a paso. Vinieron las novelas románticas, vino Outlander y vino el croqueterío y la felicidad. 

Nosotras viendo la boda

Pero los años pasan y también la vida. Nada especialmente dramático, solo la vida, esa que a veces te deja tiempo para todo y otras te lo quita para absolutamente cualquier cosa. Y también vinieron la ausencia de alegrías y la falta de ganas. Sí, a las haggards también nos pasa, lo que antes te hacía feliz luego ahoga por parecer una obligación. Tal vez la vida, la pereza, la falta de ganas o todo junto, quién sabe, el caso es que el brillerío de esto se fue apagando. No del todo, claro, porque a nosotras no se nos puede ir el fangirlismo (ni el fungirlismo, que es el fangirleo con alegría y cachondeo) que se nos va la vida misma. Esto es como la energía, que ni se crea ni se destruye, se transforma. Y así estamos, transformadas pero intentando ser las mismas.

Las haggards, mareando al fandom desde 2014

Todo este rollo es simplemente para explicaros un poquito cómo nos encontramos y qué queremos hacer por aquí, porque se puede intentar esto tras tanto tiempo sin una pequeña explicación. Como las circunstancias de cada una son distintas, vamos a coger cada una el tecladito y confesarnos con vosotras.

Aquí Cassie, la haggard morena. Entono el mea culpa porque si este mundo blogueril-haggardiano resiste es por mi querida Kim, que está ahí contra viento y marea.

Mirad cómo me emociono por lo que me dice la perraca de Cassie

El bipolarismo me puede y lo mismo no paro un segundo de tener fantásticas ideas y agobiar al personal con mil publicaciones que paso a quedarme en secano. Y últimamente (eones ya) es el desierto mental lo que me domina, es que no me hace tilín nada de lo que veo y para lo único que he quedado es para ver tropecientas veces Orgullo y Prejuicio Jane Eyre en BBC Series o para el haterismo puro (si me pongo a despotricar de lo que yo me sé, se me echa el fandom encima y no salgo viva, así que mejor me lo dejo para mí y para el sufrido de mi Dex que aguanta mis mierdas). 

Te gano en una pelea de gatas, que de eso sé un rato

Hablando de haterismo, me he dado cuenta que lo último que he reseñado por el blog de novelas ha sido precisamente para poner verde. La razón aquí también es que no doy con algo que me ponga muy tontuca. He tenido buenas lecturas, pero no he visto el momento (los negocios me llevan frita) ni he sentido ese cosquilleo en los dedos que en otras ocasiones me han traído aquí a teclear y buscar gifs que mostraran mis sensaciones. Con todo, tengo en mente volver para, al menos, dejar una somera opinión de ciertas novelas (unas con guarreridas  y otras rancias, que ya sabéis que eso es lo mío) para que al menos sepáis que no abandono la lectura de romántica. 

Fabio, por ti hago el esfuerzo

Porque, igual que se te cae el culo por no ir de continuo al gimnasio, la lucidez mental, el fungirlismo y, por qué no, el diente afilado se pierden de no trabajarlos. Así que me recoloco el cardado y, cual T-800, digo el proverbial volveré. Si para compartir unas risas con vosotras tengo que sacrificarme y leer lo último del autor que se apunta a un bombardeo (acaba de lanzar la primera de su siguiente serie), pues aquí estoy yo para que nos descojonemos juntas, queridas. Si algo me ha dado este mundo de las redes es encontrarme con Kim y reírnos con las tontunas que se nos pasan por la cabeza. Y lo más maravilloso fue crear una comunidad haggardiana con vosotras, las lectoras de nuestros blogs. Además, quiero mearme con nuevas ocurrencias, gifs, palabros y apodos. ¡Que el diccionario haggardiano tienen que crecer!


Pues tomo el relevo de mi Cassie para hablar un poquito con vosotras desde mi cardado de haggard rubia. Básicamente, en mi vida, he pasado de tenerla a no tenerla. Como muchas sabéis por otras redes, cuestiones maternohaggardiles me han absorbido 24/7 y he pasado de cuidar mi belleza y manicura a ser cuidadora de alguien que ya no puede hacerlo. Probablemente más de una de vosotras sepáis lo que es eso así no os cuento nada nuevo. El tiempo para una misma se reduce drásticamente y, en mi caso, va siendo cada vez más pequeño. Y, con ese tiempo, se han ido parte de las ganas y de la ilusión. Ojo, que las ganas de leer y de fangirlismo no se me han ido pero las de darle a la tecla para compartir algo ingenioso, sí, porque hasta la chispa de la gracia me ha abandonado. No he dejado de leer y, aunque he reseñado poquito, lo he hecho en ratos sueltos y en esa cosa viejuna llamada cuaderno. Pero no he sido ni constante ni capaz de ponerme a pasar eso al blog, porque siempre hay algo antes, siempre hay alguien antes, siempre hay cansancio que bloquea. Pero, chica, de todo se harta una.


No es que tuviera una revelación divina (a mí con que se me revele el torso desnudo de Henry Cavill en sueños me vale) pero, en Nochevieja, hice una tontuna en Instagram donde repasaba lo que había querido hacer en estos lares y no hice. Y, entonces, ¿tiene esto sentido? Y descubrí que sí que lo tiene porque, joer, me lo he pasado tan bien... Y me lo sigo pasando. Así que tengo decidí intentar recuperar las fuerzas y la alegría para reconectar conmigo. Sé, porque muchas me lo habéis dicho en mi oasis tontuno de Instagram, que las reviews y las reseñas os alegraban un ratito. Y también sé que en la marmita de Heated Rivalry en la que estoy nadando hay unas cuantas de vosotras, que nos cruzamos entre los abdominales de Shane y los de Ilya. ¡Y qué bien lo pasamos! 

Nosotros lo pasamos mejor

Cuando empezamos por aquí (realmente unos meses antes, cuando Cassie no existía y su identidad oculta me recomendó leer un libro llamado Forastera), pasaba yo por un momento bastante triste y todo este bloguerío me salvó de acabar como un cencerro. Y eso me gustaría, recuperar ese espíritu y recuperarme a mí. Sin prisa, sin presiones, que esto nunca lo hicimos para agradar a nadie. Me gustaría volver a reseñar sin complicarme la vida, me gustaría volver a las reviews de un modo sencillo, me gustaría reencontrar esa ilusión de escribir y publicar porque me hace feliz y porque por ahí alguien puede leer lo que escribimos y pasar un buen rato.

Así que vamos a intentar asomarnos más por aquí, aunque sea de modo más breve, aunque escribamos cosas para desahogarnos, aunque escribamos dos párrafos hablando de una serie de cinco libros o tengamos la necesidad de venir a contaros lo que nos parece que Michael de Los Bridgerton sea Michaela o que la gente se crea que Jacob Elordi es un Heathcliff perfecto. Si nos queréis acompañar, nos haréis muy felices. Y si vuestro idilio con nosotras ha pasado, os agradecemos muchísimo los ratitos que hemos pasado juntas. 

¡En breve volvemos a abrir las puertas de esta casa!


DAME AMOR Y COMPÁRTEME, QUERIDA
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