miércoles, 13 de abril de 2016

Outlander 2x01. A fungirlish review [Spoilers]

¿Qué hay de nuevo, queridas? Aunque ya anunciamos un adelanto de lo que se nos venía encima (y debajo) hace una semana, lo cierto es que nosotras hemos pasado un año algo duro esperando el retorno de nuestro pelirrojo favorito.


Pero lo bueno se hace esperar y por fin... ¡Sí, sí, SÍÍÍÍÍÍÍÍÍ, Outlander ha regresado y con más buenorrismo fuerza que nunca! Las haggards no damos abasto para comentar este primer capítulo porque tiene de todo, por lo que necesitaremos de cuatro manos para sobar analizar lo que hemos visto en él. Sin más dilación, que sabemos que estáis con las gafas de boas de cerca listas, entramos en la disección de la temporada más esperada del año. 
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(Pre-porno-rodilla de Roger)

Previously, tras el rescate de Jamie y su tratamiento de choque para rescatar su alma, nos habíamos embarcado en un navío con nuestras mejores galas, pues nos dirigíamos al centro de la moda por excelencia: ¡Nos íbamos a Francia!


Pero... LE WHAT? ¡Esto no es Francia! ¿Qué coñio hace Claire con esas pintas rústicas y esos pelos de loca después de los modelitos que hemos visto que va a lucir esta temporada? Lo mismo está teniendo un sueño guarro con uno de esos Scottish breakfast que Jamie le hace mientras están de picnic. Aunque por la cara que le vemos va a ser que no. Ay, por favor, que vamos a sufrir mucho. Estamos ya con los pañuelos empapados porque nos olemos lo peor. ¡Que Claire está en Craigh na Dun!


Aún no sabemos qué narices hace en Escocia otra vez, pero la vemos caminar por una carretera sospechosamente asfaltada. ¿Habrá tomado el autobús al siglo XX?


¡No podemos con nuestra vida y nos ciscamos en la Gabaldon! ¿Ya no veremos más a Jamie? ¿Se avecinan tiempos y capítulos llenos de Mñé?  


La misma cara se nos ha quedado a nosotras ante semejante panorama. ¿Qué ha pasado con Jamie? ¿Ha cambiado Claire la historia al menos, tal y como pretendía en el último capítulo?


¿Tampoco eso ha salido bien? ¿¡Pero qué pasa aquí!? ¡QUEREMOS SABER Y, SOBRE TODO, QUEREMOS VER A JAMIE RAIT NAU!


A ver cómo lo decimos suavemente... ¿QUÉ COJ... ES ESTO? ¡HEMOS DICHO JAMIE, NO MÑÉ!


Bueno, vale, no vamos a ser demasiado bordes, pero tenéis que entendernos. Tanto tiempo esperando la vuelta de la serie no se paga metiéndonos a Frank nada más empezar. Pero sigamos pues. Claire está en un hospital con cara de perro por haber regresado a su época. ¡Pero si te vas a poder lavar con agua corriente y caliente, pava!


Su marido está tan contento de verla y quiere arrimarse un poco. El pobre ha estado dos años a pan y agua boil (suponemos), pero Claire no puede evitar ver en Frank a Joputa y le rehuye. Mñé nos da hasta pena y todo, oiga.


El pobre no tiene ni idea de qué ha pasado aquí y encima ve que los roponcios que llevaba Claire cuando apareció están bastante demodés. Eso del corsé como que no es muy de los años cuarenta del siglo XX (aunque las haggards somos felices con uno, unas buenas enaguas a juego y un maromo que nos las ponga on fire).



Frank lleva a Claire a la casa del vicario Wakefield, el mismo a que visitaron durante su divertida luna de miel haciendo investigación histórica. A ella todo eso se la pelaba hace dos años y ahora, sin embargo, está como una loca mirando listas de fallecidos en Culloden. Ambos, Mñé y el vicario, tienen cara de mosqueo porque no entienden qué ida de olla es ésa en la que da por estudiar Historia, con las pocas salidas que tiene.



Claire conversa con la señora Graham, el ama de llaves del vicario, que dos años antes le leyó la mano y vio que ahí había algo raro, así que es la única que puede creer su historia sobre el viaje en el tiempo. Durante la charla, unos aviones pasan a toda leche y Claire suelta un "fucking" que le hace recordar a ella y a nosotras uno de los grandes momentos de la temporada pasada. Haggards queridas, creo que a nadie le molestará si rememoramos visualmente esa escena para compensar que Jamie aún no ha salido en todo el capítulo.



La señora Graham le dice que vale, que Jamie era EL HOMBRE (si lo sabremos nosotras...), pero que está criando malvas y no puede vivir enamorada de un fantasma teniendo a su lado a un hombre de carne y hueso, por muy blandurrio que sea. Pero es que, ¡ES QUE! Mire, señora, nosotras al fantasma noslofó igualmente, lo siento mucho. ¿Vosotras no? ¡Comparad como hace Claire y se os pondrá la misma cara de ajo que a ella!



Ya por la noche, Mñé va a retirarse a su habitación cuando Claire lo llama. ¿Para trocotró? Pues va a ser que no, no te hagas ilusiones.


La verdad es que Mñé se lo toma con filosofía y hasta sonríe ante la propuesta. Una vez en la habitación de Claire, ella sigue con su cara de haber desayunado vinagre. Sin que sirva de precedente, hemos de decir que Frank tampoco merece la mala follá de su mujer. Vale, sí, ha dejado en el pasado al monumento de maromo que todas sabemos pero, joer, que su marido del siglo XX la ha esperado como un bendito y eso hay que reconocérselo. Es que por no pedir, no pide ni explicaciones sobre su ausencia.



Claire necesita desahogarse y se empeña en contarle todo lo que le pasó. [Desde Fungirleo de Haggards instamos a Frank a leer nuestras reviews para saber de lo que va el tema, aunque él no salga muy bien parado. Sorry, Mñé.]



Tras una noche de revelaciones, Frank sigue tomándoselo bastante bien. Acepta el rollo patatero que Claire le cuenta, que se casara con otro, incluso que amara a Jamie con todo su xixi corazón. Ella, "colaboradora" con la situación (es que hay que tener mala leche, la verdad), le suelta al marido una bomba que hará que él casi saque el Joputa que lleva dentro. Y con razón, porque bastante ha aguantado ya, no es por nada.


Mñé no gana para disgustos

Mñé reprime su ira (totalmente comprensible, porque Claire tiene una actitud en plan "quiero que me mandes al guano por pécora, calzonazos, que eres un calzonazos"). Como hemos dicho, asoma en él ese gen Randall que ya vimos en la primera temporada, porque tampoco es de piedra. Aquí hemos de decir que la petarda que Claire lleva en su vientre ya está dando porculo antes de nacer. Tela con la zagala. Frank sale de la habitación disparado por no darle a la otra y se lía a destrozar chismes en un cobertizo del vicario.



Una vez pasada la tormenta, Mñé va a hablar con el vicario, el cual le dice que ya que no puede tener hijos, que acepte como suyo al de Claire. Él no se lo toma muy bien al principio y hasta suelta un taco justo en el momento en el que aparece... ¡WEE ROGER! ¡Qué cosa más achuchable! ¡Pero queremos ver a WOW ROGER ya!


De pequeño nos hace decir "AAAAAAAAW"
De mayor nos hará decir "AÑDJFAÑLKSDJFALÑKSDJFKLÑASJDFÑASDJFALSK"

Tras la conversación con Wakefield, Mñé se decide a hablar con Claire sobre el tema. La cosa queda en que vivan juntos, pero pone condiciones: 

1. Que el hijo será de él y no de Jamie, quien al fin y al cabo está muerto.




2. Que nada de buscar más sobre Jamie. (Anda que no íbamos a buscar nosotras si nos pilla en la era de Internet, guapo).



Claire acepta y decide que sí, que tiene que romper con el pasado. Y eso conlleva hacer una pira con la ropa y quitarse el anillo de su boda con Jamie. Aquí los mocos chorreando,  haggards nuestras. Menos mal que Frank le dice que lo conserve. 



Para empezar una nueva vida lejos de Escocia y de la prensa amarilla, la pareja se va a Estados Unidos. ¿Acaba todo aquí? ¿Nos quedaremos sin saber qué ocurrió en esos dos años en los que Claire anduvo desaparecida?


¡Dame la manita, Claire, y comienza tu nueva vida en....
...Le Havre, Francia, 1745!
¡Claire da saltos temporales y nosotras, saltos con el xixi!

Recién bajados del barco en el que partimos (y que nosotras abandonamos para subirnos al crucero de Vacaciones en el mar, que es más nuestro estilo) nos encontramos a Jamie con el pelo churretoso por los agobios que el pobre ha pasado en el mar (si llega a meterse los viajes pedrusquiles que se mete su mujer el pobre pierde hasta los empastes) y a Murtagh con el ceño revenío y cagándose en tó porque Francia huele a ranas (no me extraña que se embadurnaran de Eau de Blablablè para ocultar la peste). Pero el hostal en el que vamos a plantar el culo ya parece que huele mejor, que se ve limpio y aseado. Aunque claro, hablamos del culo y nuestro Jamie se vuelve introspecter.

¡Maldito Joputa, son of a crazy cow!

¿¿Es que Joputa no nos va a dejar tranquilos nunca?? Pero Claire le dice a Jamie que ya están sus ovarios ahí al lado y que ella no le va a dejar nunca.


Jamie no tendrá ni alegría ni champú pero con el buen humor sí se ha quedado
Y ahora te sonrío para que veas que sigo siendo más rico que el pan con chocolate
¡Te queremos para nosotras, Jamie!

Pero Claire, que es más dura que la carne de paloma, no se deja llevar por esa sonrisota y se pone al tema. ¡No, guarris, a ese tema no! ¡Al de parar la rebelión jacobita! Jamie no lo tiene tan claro porque el hombre, como ser racional de su época que no pasa por pedruscos, piensa que si va a haber una guerra lo mejor es que intenten ganarla y le pide a Claire que le cuente lo que sabe.

¡Que no, co*o, que aquí no sueltes rollo!

Así que Claire demuestra que escuchaba a Frank cuando le soltaba todo el rollo histórico y le dice que no sabe si irán a pie o en patinete pero que en abril de 1746 en Culloden Moor a los jacobitas les van a dar bien por el culloden y los británicos iban a destruir la cultura highlanderil como represalia. Y como no les queda mucho tiempo, tienen que intentar parar todo en París antes de que Bonnie Prince Charles vaya a Escocia, infiltrándose entre los jacobitas, haciendo que Jared, el primo de Jamie que vive allí y es jacobita, les meta en todo el temazo.


Rajajulis Bond informando del pisto jacobita

A nuestro escocés favorito eso de ir mintiendo a todo el mundo no le va pero Claire le dice que no se preocupe, que ella se ha pasado media serie haciéndolo y mírala, tan fresca como una lechuga y con el maromo bajo el brazo. Jamie no le puede negar nada y, cuando le va a dar un besito...


¿¿Cómo?? ¿Jamie se ha hecho una cobra a sí mismo?

Besitos en el puerto, sí. Besitos en la cama que puedan llevar a refrotes, no. Joputa nos lo ha dejado bien jo*ido para las cuestiones amoriles, ¿eh? Mothefucker! El caso es que Jamie se da cuenta de que a ver qué le van a contar a Murtagh, que guapo no será pero listo, sí y eso de mentir a todo el mundo sin saber por qué... Chungo. Y efectivamente, chungo es porque el ceñofruncidil escocés dice que a ver por qué están tan seguros de que van a perder la guerra. Ale, dime tú cómo le cuentas que vienes del futuro como la Neutrex pasando a través de unas piedras (si todavía tuvieras la TARDIS al lado pues o se lo cree o estira la pata, con lo que el problema se resuelve igual). Pero nada como Jamie diciendo las palabras mágicas para cerrar bocas:


No, ésas son las mágicas para abrir piernas
Te dice esto Jamie y tú como Murtagh, le crees y le das hasta la patita

Tres semanas más tarde, Jared, el primo de Jamie, le pregunta que de dónde le sale ese patriotismo, que mira que le conoce hasta el color del culo pero que nunca le ha visto esa vena jacobita. Y ojo que, a pesar de los enemigos, decir en París que eres jacobita es la hostia, algo así como decir que eres ministérico o miembro de la Alianza Rebelde, y que tener esas creencias es como un fuego que te quema por dentro (lo que nos pasa a nosotras cuando vemos a Jamieakjdfhajkhdfjks) y que a ver qué fuego le quema a él (no guarrers comments allowed). Así que Jamie decide que una imagen vale más que mil palabras.


Naked time!!! 
Lo que se nos está quemando a nosotras rait nau
Toma, Jared, en toa la jeta

[Paremos un segundo, que esas letras traidoras no nos dejan ver el tremendo pechote corazón de Jamie, que es un detalle narrativamente imprescindible.]

Observemos ese relieve pechotil que nos ayuda a entender esas cosas que arden
¡Que alguien abra la ventana que estoy echando humo hasta por las orejas!

Al primo le hacen los ojos chiribitas viendo la espalda, ya lo vemos como un Fucking Master con pelucón enseñando al pobre Jamie para recaudar fondos.

Ven p'acá, que ya es hora de meterle mano a esa melena

Pero no quiere un estilista (ya caerás, ya) sino que Jared le presente a los que parten el bacalao jacobita. Jared retuerce el hocico y dice que lo pensará pero que mientras Jamie sí puede ayudarle a él, que tiene que irse de viaje y necesita alguien de confianza para llevar su casa y su negocio de vino.

A la que no has visto beber es a Claire, que te va a dejar la bodega seca

Y así consigue nuestro Jamie la ayuda de su primo y sacarse unas perrillas con los beneficios que obtenga del negocio de su primo mientras éste está fuera. Claire se va mientras, tralaralarito, a pasear por el puerto y respirar el Eau de Frôg que ya nos dijo Murtagh, cuando, de repente, Claire ve que hay jaleo en un barco. ¿Y qué va a hacer, siendo como ella es? Pues acercarse, claro, que es una vieja del visillo que tiene que estar en todo. Y cuando ve que sacan a un hombre con pústulas en las manos...

¡Si no meto la nariz en lo que no me llama, implosiono!

Esta mujer no puede ver una enfermedad y no ir a ver qué pasa en primera fila, así que al cuarto lleno de barriles donde meten al enfermo que se mete ella también. Jamie el pobre llega más tarde cagándose en tó por tener una mujer tan cotilla con su primo, seguidos del capitán del puerto y de un señor con peluca ante el que se abre la multitud como el Mar Rojo ante Moisés.

Acércate, chato, que te veamos bien
¡¡Le Comte Melofogniquè!!
Come to mama

¡¡Ay, por Dior, ese Comte Melofogniquè que está como para untarlo entero de foie y no dejar ni las migas de la peluca!! ¡Y esa mirada fruncidora, que va dicendo Je suis buenorrè a cada paso que da! Esta inesperada presencia del Conde Melofuà nos ha revolucionado las hormonas pero en el puerto está tol mundo jiñao por su perraquil temerosa mirada. Bueno, todo el mundo menos Claire, a la que no le importa soltar a los cuatro vientos que el marinero tiene viruela porque ella está vacunada y lo que le pase a los demás...


Joer, y encima ha estirado la pata

Esta Claire, donde pone la mano, pone el buen rollo, un jaleo para Jamie y un muerto para alegrar la tarde. Y encima, oh, casualidades de la vida, el marinero es de un barco del Conde Melofuà, al que el muerto también se la pela pero su barco no tanto. Y así, hablando en francés, que si oh la lá, souffle, voulez-vous foller avec moi ce soir, intenta llevarse al capitán del puerto al huerto (¡llévame a mí, truhan!!) pero...


Di Adieu al barco con la manita y vente pa mi chateu un rato
Jijijiji, jódete Melofogniquè

Jamie ya no sabe cómo sacar a Claire de allí porque si antes la cosa era chunga, ahora con el cabreo de Melofuà que le va a salir humo por la peluca la cosa por allí da miedito, así que intentan hacer un mutis por el foro discretamente pero Melofuà está a todo y les interpela muy educadamente.


No te conozco y ya te odio, morena petarda

Claire procede a presentarse y Melofuà, como buen francés estirado, procede a poner de vuelta y media a la inglesa...

Tan guapo como grosero

...ante lo que su marido interviene para defender el honor de su esposa.


Excuse moi mon amie Melofuà 
¡¡QUE JAMIE HABLA EN FRANCÉS CON ACENTO ESCOCÉS!!
El mundo fangirlero ahora mismo
Claro que sí, mira mi boquita de pignon, mon amour
El efecto del francottish en nosotras

Pero las únicas afectadas somos nosotras porque Claire, que está muy subidita, le está tocando les cataplinès diciéndole al Conde Melofuà que ella ha hecho lo que tenía que hacer, que la enfermedad no se podía extender y que si le pica, que se rasque. 


Mira, Claire, con qué boquita para el pecado te lo digo
Estoy perraca y acojoná a la vez

Y con estos buenos presagios Le Comte Melofogniquè abandona a los Frasers, que proceden luego a contemplar la magna obra lograda por Claire.

Mira, Jamie, lo bonito que me ha quedado el barco y el calorcito que da

Jared ya les advierte que se han creado un nuevo enemigo (¡ja, otro pa la saca!) y Jamie le dice a su churri que desde luego la vida con ella no va a ser aburrida pero...

¡¡Nosotras a ti tampoco, Jamie!!

 Y mientras tanto, a una distancia prudencial...


Sus vais a cagar, tortolitos

¡Madre mía, este hombre tiene más peligro que un nublao! ¿Qué peligros esconde este conde? ¿Qué nuevos enemigos se creará Claire? ¿Volverá la boa de Jamie a habitar las Sassenachs Bajas? ¿¿Se cortará el escocés el pelo de una dichosa vez?? Emoción, intriga y dolor de barriga con vestidos y pelucas por medio. ¡No podemos esperar para ver el siguiente capítulo! 

CONCLUSIONES FINALES
Hemos pillado el capítulo con una ansiedad que ni una cerveza en pleno mes de julio y, ay por Dior, qué bien nos ha sabido. Ha sido un maravilloso regreso con momentazos que queremos destacar.
-Espectacular zas en toda la boca nada más empezar. ¡Así se capta la atención del espectador! Que sí, que ya sabemos que el zas del libro te arranca la cabeza directamente pero como aquí nos centramos en la serie pensamos que el que no supiera nada se habrá llevado un buen tortazo igualmente (y aún no sabe lo que le espera...) .
-Por mucho que nos cueste decirlo en la primera parte del capítulo hemos sido #TeamFrank. Y que nos hayan hecho decir eso a nosotras, antiMñes por excelencia, es todo un meritazo pero es que no nos ha quedado más remedio que ponernos en su lugar y sentir su alegría, su rabia y su tristeza ante lo que le contaba su mujer (que menuda petarda con él, por cierto).
-Standing ovations para Tobias y Caitriona, que tienen una actuación soberbia en los momentos más intensos de todo el capítulo (y puede que de toda la historia). A Sam el pobre le dejan poco espacio para lucirse pero nos enseña un poco de pechote y eso lo compensa.
-¡¡Stanley Webber!! Ay, por favor por favor POR FAVOR. ¡Qué hombre! Reconocemos que nos ha volatizado las bragas nada más salir en pantalla pero luego habla y encima lo hace bien el jodío, con su cara de asco y su ceño fruncido. Sabemos que hablan nuestros bajos pero nuestra cabeza se une a ellos para asegurar que ha sido uno de los grandes aciertos de casting de la serie. ¡Stanley, majo! ¡Mira qué nuevas fans más majas y saladas te has echado! Corre ahora que puedes.
-Francia tiene muy buena pinta, ¿verdad? Parece que este año van a tirar la casa por la ventana para dejarnos ojipláticas en cuanto a decorados, ambientación y, por supuestísimo, vestuario. Lo poquito que hemos visto nos ha dejado entusiasmadas y estamos deseando ver cierto vestido rojo...
-Y también estamos deseando ver pasar a Jamie por un peluquero francés. Por favor, Ron, te lo suplicamos, ¡haz que dominen esas greñas!


¡Nos vemos la semana que viene, queridas haggards!


                   
NOTA. Habréis notado el uso que hemos hecho del francés haggardiano, primo hermano de cuarta generación por parte de madre del francés real. Cualquier parecido entre ambos es pura coincidencia.

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DAME AMOR Y COMPÁRTEME, QUERIDA
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